Las modernas estructuras multidisciplinares basan su éxito en la conjunción y gestión del talento. Sin embargo, existe un potencial inmenso pendiente de descubrir y aprovechar.

La tecnología hace tiempo que pone a nuestro alcance sistemas de video-vigilancia capaces de permanecer impasibles en entornos estables, mientras todo permanece quieto y tranquilo. Sin embargo, eleva notificaciones de alarma en cuanto detecta una perturbación, una intrusión, un cambio sustantivo en la quietud programada. Esta situación es similar al juego del “pollito inglés” que popularizó la serie “El juego del calamar” con su sangrienta puesta en escena en el primer capítulo. Mientras no hay cambios en el entorno, ni movimiento ni perturbaciones, no se requiere atención especial.

Nuestro cerebro también está programado para ello. Los lugares comunes, como el hogar o el trabajo, no nos requieren atención especial alguna mientras todo está en su sitio. Pero, desde el punto de vista de la gestión de equipos ¿es esto lo que debemos esperar, lo deseable?, o, por el contrario, ¿atesora valor lo inmutable?.

Existe mucha literatura que defiende los entornos competitivos. Podemos estar de acuerdo en su relativo éxito. De hecho, la promoción de ideas y talento en el ecosistema startup no es nada desdeñable, aunque está empezando a estancarse dada su menguante capacidad de aportar innovación y su alto grado de fracaso como proyecto empresarial. ¿Porqué tan alto grado de fracaso? Un aspecto demoledor pero muy interesante y digno de análisis, del que TRL+ aporta luz y solución. ¡hablemos!

Gestionar el talento

En el entorno empresarial ¿cómo se gestiona el talento? Desde siempre, la promoción profesional se ha entendido como una responsabilidad de la fuerza laboral, del individuo contratado. Convertido este postulado en axioma, se establecen estrategias que fomentan la difusión incesante del trabajo hecho, de los logros personales o las medallas a cada paso dado, ubicando en la empresa una permanente campaña propagandística del personal laboral con vocación de escalado. Lamentablemente, tanto fragor profesional es un ruido excesivo para diferenciar al talento profesional del autobombo. Pese a ello, tradicionalmente se ha promocionado desde la opción más cómoda, comprar la propaganda y prestar atención a aquello que se mueve en el entorno. ¿Es lo correcto?. Depende de lo que se pretenda promocionar: talento real o, ya sabemos en qué consiste la propaganda, no deja ver lo que hay detrás.

Lo cierto es que este jardín es tremendamente complejo. Sin embargo, es ahí precisamente donde reside su belleza. Asumir la responsabilidad de gestión de equipos es un trabajo arduo, emocionante y muy delicado. Sobre todo, una vez superado el tiempo oscuro del respeto basado en el miedo. 

Las empresas que quieren crecer en un mundo cambiante, flexible, de realidades efímeras, creativo, emocional y, en definitiva, diametralmente opuesto al de nuestros padres (vale para cualquiera que lea esto), necesitan equipos y responsables talentosos. No solo se trata de encontrar o promocionar personas extrovertidas o vehementes, capaces de captar tu atención en tres minutos y vender una imagen fantástica, que también tienen su espacio e indudable importancia. Se trata, además, de encontrar y promocionar el talento que fortalece y pone en valor los proyectos en su base. Ese talento que, en la mayoría de las ocasiones, pasa desapercibido porque no altera el entorno, se mimetiza y se hace invisible.

Nuevos retos en una nueva Sociedad

La verdad es que mucho se habla del talento, gestión del talento, promoción del talento, retención del talento. Podemos encontrar libros y publicaciones a decenas con estos títulos. Y está muy bien, lo defiendo con uñas y dientes, es absolutamente necesario para conseguir una sociedad avanzada, plural y de bienestar. Pero, en ocasiones, pasa lo mismo que con términos como blockchain, inteligencia artificial, IoT, industria 4.0, startup, metaverso o fortnite. Se opina y se da por sabido, pero de una forma incompleta, desde el conocido pico de expectativas infladas, fase eufórica o monte de la ignorancia. ¿Qué hacemos entonces? ¡seguir aprendiendo!, avanzar, buscar las herramientas que delaten ese talento invisible y hacerlo florecer para beneficio de la persona, del equipo, del proyecto, de la empresa y de la sociedad en su conjunto. Lo mejor que puede ocurrir es que sean más capaces que uno mismo.

No es cosa menor. Superar el modelo meritocrático y avanzar hacia el bienestar laboral es el objetivo. La gestión del talento es la propia gestión del equipo de trabajo. La persona responsable del equipo debe permanecer atenta a lo que pasa y a lo que no pasa en las reuniones de trabajo y en el entorno laboral. El talento no se debe buscar únicamente en la locuacidad, la alta disponibilidad o la hiperactividad. También está en el silencio. 

Existe mucho talento incapaz de poner en palabras su valor, es más, es una faceta que no suele despertar su interés. ¿Cuál es el motivo?. Debemos tomar conciencia que la nueva sociedad es más rica al ampliar su rango de responsabilidad fuera del entorno laboral. Se cuida a la familia, a las amistades. Se busca el cuidado intelectual y físico. El mundo ha dejado de girar en torno a un proyecto vital único y excluyente. Esa es la nueva riqueza con nuevos retos. Y ahí reside mucha parte del talento que hay que buscar y promover.

Ganar haciendo ganar

En fin, he querido salir del jardín con trompetas y pandereta para que se note lo menos posible el emborronado boceto de una compleja realidad necesitada de atención. Pero el mensaje es sencillo: Es difícil conocer a la persona a través de una foto, un speech, un currículum o un cuestionario. Toca prestar atención al entorno inmutable para encontrar el talento invisible que enriquezca tu organización humana y empresarial.

En TRL+ nos lo tomamos muy en serio y, desde nuestra corta trayectoria, volcamos gran esfuerzo en promocionar, gestionar y poner en valor el talento visible e invisible de los equipos investigadores nacionales e internacionales, con el único objetivo de su felicidad y tu empoderamiento. #OwnTheInnovation.

Acerca del autor

Lisardo Fernández
CRO - Chief Research officer en TRL+