Comencemos con la definición de ambos conceptos:

La tecnología profunda (Deep tech o Hard tech) es una clasificación de organización, o más típicamente empresa nueva, con el objetivo expreso de proporcionar soluciones tecnológicas basadas en desafíos científicos o de ingeniería sustanciales.

La ciencia profunda (Deep Science) implica inversiones financieras masivas para infraestructura física y tecnológica. También requiere una colaboración a largo plazo entre y dentro de las organizaciones que emplean a algunas de las personas más inteligentes del planeta.

En el tradicional mundo Startup, las industrias mas grandes se están atomizando, esto debido a la consolidación y maduración de ciertos sectores y verticales.

Vemos el caso de la Española Glovo que acaba de ser adquirida por el gigante Alemán Delivery Hero.

Bajos márgenes de rentabilidad, economías de escala y dominio de mercados, llevó a esta transacción.

Pero este fenómeno lo podemos ver en más industrias, como Fintech, E-Commerce, entre otras, donde los consumidores, no quieren una app más y es allí entonces donde se dan las compras y fusiones para poder seguir creciendo.

Igualmente, el mundo de la inversión, sobre todo el de etapa temprana (early stage), se está aburriendo de los mismos proyectos, [copy-cats] de otros proyectos, que de innovación no tienen nada y lo único que les pudiera “asegurar” algún éxito es la capacidad de su equipo y el “time to market”, llegar al mercado en el momento correcto.

Por eso es que el concepto “Deep Tech & Deep Science”, que aunque no es nuevo, precisamente ayudado por la Pandemia, es ahora que está tomando tanto protagonismo en muchos escenarios.

Por una parte, la sociedad en general ha elevado su nivel de conciencia de lo importante que es tener las mentes mas preparadas, con los mejores, equipos, herramientas y fondos, para que puedan lograr en tiempo record, resultados salvadores para la humanidad como fue el desarrollo de las vacunas contra la Covid.

Del lado de Gobiernos y Academia (Universidades y sus centros de investigación, centros tecnológicos, etc.), han entendido que la humanidad seguirá avanzando, mejorando y superándose, en tanto y cuanto, los grandes capitales, se acerquen a los centros de investigación, para apostar por esos proyectos que van a innovar de manera disruptiva la vida tal cual la conocemos.

El capital, especialmente el capital consciente y de triple impacto, ha visto más allá del retorno exponencial del dinero, sin importar las consecuencias, el poder transformador, y salvador incluso, que puede tener invertir a mediano/largo plazo en la cuna del saber, juntando las mejores mentes, con el fin de hacer, definitivamente, el bien por la especie humana.

Por ello la importancia de empresas como TRL+ que vienen a sacar lo mejor de los investigadores, consiguiéndole el necesario capital humano y económico, eliminando la barrera y riesgos de lo que significa emprender, con un modelo único y atípico, no cobrando nada en metálico a ninguna de las partes por su trabajo, más si obteniendo beneficios (en acciones de las empresas sostenibles creadas) una vez que se han alcanzado los objetivos que juntos (Investigadores, Capital y TRL+) se han trazado.

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Álvaro M. Cabrera