«El Emprendedor vocacional está en peligro de extinción y los actores lo perciben.»
«Cuando la crema y nata del emprendimiento, se agota…»

Lo sé, puede resultar increíble llegar a escuchar este tipo de afirmación e incluso arriesgado llamar la atención sobre ello, pero no puedo omitir por responsabilidad relatar que: tras un primer análisis, basado en datos que prometo preparar ordenadamente y que han sido recogidos durante los últimos 18 meses de entre todos los stakeholders del ecosistema emprendedor, podría afirmarse que «El  Emprendedor vocacional está en peligro de extinción y los actores lo perciben y denuncian».

Numerosas conversaciones con los grandes actores de la Innovación delatan que el ritmo de desarrollo de Spin-offs y Startups de base científica muestra síntomas de agotamiento, al menos relativo.

Durante los últimos 18 meses, hemos estado trabajando duramente, pero con gran emoción el actual equipo fundador de TRL Plus en todo aquello que se supone que tenía que hacerse durante la aplicación de un riguroso sistema de Lean Startup en la identificación, validación y desarrollo de nuestro proyecto de “Mining Tech” o “Minería Tecnológica” que como ya sabréis a estas alturas, los que nos seguís, consiste en formar empresas desde los Centros de Investigación de las Universidades, apoyando a los científicos mediante la suma de talento empresarial a la fundación de proyectos sólidos y solventes de base tecnológica, no como advisors, si no como verdaderos socios fundadores implicados en el desarrollo del negocio.

Ello nos ha obligado (gustosamente) a mantener infinidad de reuniones con científicos, OTRIs, Institutos y Centros de Investigación y Universidades recorriendo todas y cada una de las unidades estamentos, Vicerrectorados y Rectorados que nos han atendido de una manera impresionantemente favorable cuando les hemos explicado nuestra funcionalidad de potenciar la transferencia de tecnología en forma de creación de empresas, entre Universidad y Sociedad.

No ha habido ni un solo comentario en esas conversaciones que no fuera de aprobación, ánimo y agradecimiento de todas y por cada y cada una de las cuestiones estratégicas sobre funcionalidad, usabilidad, validez y diseño sobre nuestro MVP (Minimum Viable Product).

Hemos escuchado de la propia boca de los Rector@s y Vicerrector@s de las Universidades abordadas en esta primera fase, cómo ellos, en la descripción de sus necesidades al iniciar nuestras entrevistas, narraban de manera literal el plan estratégico y operativo de TRL, con lo cual poco tuvimos que hacer para explicarles qué es lo que hacemos y para convencerles de que debíamos colaborar en esta causa común.

En ocasiones apenas 15 minutos después de iniciar nuestras primeras entrevistas con nuestros stakeholders, ya teníamos el “Si” a nuestro modelo de negocio y “Si” a nuestra propuesta formal de colaboración. Podemos dar fe incluso de que, en una reunión con una de las universidades de referencia Nacional e Internacional, comenzamos la reunión con una afirmación de parte del máximo responsable de Innovación que nos decía, “ya sabemos lo que hacéis y estamos encantados, ¿Cuándo empezamos?” Apenas 10 horas después los acuerdos firmados y CINCO proyectos seleccionados por la propia Universidad estaban en nuestras manos para evaluar su @Trealización. Siquiera nosotros podíamos imaginar un mejor escenario.

Pero, desde las primeras conversaciones, algunos comentarios desde las más altas instancias universitarias nos llamaron la atención y fueron tomados como colaterales, cayendo por inercia en el cajón de lo que se da como desapercibido:

“Cuando los científicos se niegan a emprender, deben reconocer que la Universidad es también propietaria de la tecnología y hemos de buscar la forma de trabajar en pro el derecho a trabajar por transferirla”.

Tal como os comentábamos, cuando uno está buscando que le permitan entrar, para el beneficio común, a la mina, casi inagotable, de proyectos disruptivos que están encerrados en polvorientos cajones de los Centros de Investigación, entendiendo que nadie se ha preocupado porque los investigadores se encuentren con las garantías y el confort de emprender bien y con las mínimas contingencias posibles, no repara en que además las Universidades se quejen de que algunos científicos no desean emprender… pues parece incluso lógico que no lo hagan en esas condiciones ¿no?.

Hoy por hoy a un investigador la aventura de emprender supone sacarle fuera de su zona de confort. Convertir investigadores en empresarios supone, dejar de investigar para gestionar, perder la posibilidad de publicar y divulgar y seguramente acabar en la parte fea de la estadística que de manera inexorable te “des-motiva” haciéndote saber que más del 90% de las Startups, no superan el tercer año de vida.

Pero algo empezó a sonar tal cual engranaje suelto, en la línea de producción, cuando empezamos a escuchar de las Universidades, que “cada vez más resultaba dificultoso generar Spin-off o Startups”, llegando una de ellas a preconizarnos que en este año 2021 y “a partir de ahora vamos a bajar al 50% el número de nuevos proyectos nacidos en nuestra Universidad, respecto a los últimos años, a pesar de que cada vez ponemos más recursos en intentar conseguirlo”. ¿Cómo?, ¿me lo puede repetir, por favor? y es más, ¿me lo puede explicar?, porque Vd., no me está hablando de un dato a “toro pasado”, si no que me está hablando de proyecciones a futuro y entonces hay un motivo cierto, ¿verdad?. “Si claro, “en los años pasados hemos conseguido que todos los investigadores con ADN emprendedor, que había en la Universidad, tuvieran la posibilidad de poner en marcha sus proyectos empresariales (con mayor o menor éxito) y claro, en los últimos años, ya hemos empezado a “motivar” (forzar/empujar¿?) a que los que no lo tenían tan claro, se lanzaran” (Me imagino a los pobres andando atados por la tabla, apoyada en la borda del barco, con una cinta en los ojos y alguien con una espada detrás pinchándoles al tiempo que les decía “¡emprended!”).

… Ahora, todos los Investigadores que querían emprender, ya lo han hecho (¿y se han extinguido?) y los que quedan, no quieren hacerlo… (recordemos que los Centros de Investigación no cambian y crecen en activos de manera exponencial).
“¡Guau!, entonces esto viene a ser como la “crema y nata de leche”, ¿no?, una vez que se ha extraído del liquido elemento toda la que puede dar en diferentes fases de ebullición, deja de producir los preciados productos”.

Resulta entonces posible que el sistema actual de desarrollo de intra-emprendimiento en las Universidades se pueda estar agotando porque la leche no da ya más crema y nata por el sistema habitual y entonces tengamos que conseguir que ese “líquido elemento” se reactive y procese con nuevas técnicas y con ello se consiga de nuevo que surjan fantásticos productos de valor superiores como: cuajadas, yogurts, quesos… etc.

Pues precisamente ahí es donde TRL aparece en el momento, con el conocimiento y con la capacidad adecuada para solventar este agotado recurso.
¿Quieres saber por qué y de porqué TRL+ es la solución?
Creemos que ya habrás podido entender en qué se basa nuestro sistema, si hemos sido capaces de haber mantenido tu atención hasta aquí, pero te damos una pista:

Nosotros mezclamos la leche… con café… mucho café.

TRL apunta hacia una fuente de riqueza no explotada de una manera eficiente y que parece dar muestras de agotamiento y un proceso extractivo que ha de ser potenciado por el Ecosistema Universidad-Sociedad Civil.

Acerca del autor

Luis Morró
Luis A. Morró
CEO-Chief Evangelist Officer en